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Mi evento con Winners

Escrito por Genaro Camas. Publicado en Una propa... una historia

Esta propaganda representa mucho para mi y mi gran amigo Gerardo Vázquez.

Nosotros somos de la colonia División del Norte, municipio de Ecatepec para ser más específico. Pues remontándonos al verano del 86, íbamos en la secundaria y ya sabes como a eso de las cinco de la tarde era cuando pegaban las propagandas en los postes y si los alcanzabas pues zas!! rayón a pedirles unas cuantas que casi siempre nos daban una y ni modo.

Pues para no hacerla cansada, que tocan a mi portón, era mi amigo Gerardo diciéndome: "¿ya viste? ¡va a tocar el winners el domingo! Acaban de poner unos posters...  ¡vamos a alcanzarlos para que nos den unas propas!", "¡sale!" le dije; pero yo necesitaba un pretexto para salir de la casa.

Que le digo a mi mamá si no quería nada de la tienda, que me dice "vete por un kilo de huevo y de paso te traes unos bolillos", ¡órale que me salgo de la casa como chispa!, ahí ibamos los dos bien apurados buscando a los de las propas. Ya después de unas cuadras vimos un triciclo con un bonche de posters y rodillos junto con unos botes de engrudo, pues los encontramos y ya que nos dan dos propas.

¡Chale! dijimos: "¿que onda con los posters? ¡aunque sea uno!", que nos contestan: "es que ya casi acabamos". Nos dimos media vuelta y nos fuimos a comprar lo que nos encargaron.

Pero el gusanito de tener el poster nos llegó a la mente y decidimos despegar unos posters de los postes, pero ya casi estaban secos. Entonces al dar la vuelta a esa cuadra vimos la barda del mercado con unos posters pegados y pues ¡manos a la obra!

Pero pues para esto pusimos el mandado en el piso, ya estábamos quitando uno cuando en la otra esquina venían los que las pusieron a todo pedal con su triciclo. De esto si me acuerdo muy bien que nos gritaron: "¡parense hijos de su p.....he m.......re!". Pues ¡patitas para que las quiero! y a correr a todo lo que pudimos.

Lo que siempre cuando lo platicamos y nos causa risa es que: No regresamos a la casa, sino que como a la media hora regresamos al mercado... y ahi estaba mi bolsa con los bolillos junto a los productos de gallina intactos.

Esta anécdota se la dedico a todos aquellos que vivimos la gran epoca del high energy, especialmente a aquellos que ya no estan entre nosotros y a mi buen amigo Gerardo Vázquez por haberla vivido conmigo.


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